Llega a la raíz del óxido
Penetra en los poros del metal y actúa sobre el óxido que quedó adentro, ese que reaparece a los pocos días.
Óxido Cero™ actúa en segundos sobre herramientas, autopartes, grifería y rejas. Rociás, esperás y pasás un trapo: el óxido sale solo.
En vez de raspar la superficie, se mete en los poros del metal, afloja el óxido y lo vuelve líquido para que salga con un trapo.
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Cuántas horas perdiste cepillando una herramienta para que a los pocos días la mancha vuelva. El cepillo solo raspa la superficie: el óxido sigue adentro del metal.
El metal tiene poros diminutos donde el óxido se esconde y vuelve a crecer.
La fórmula se une a las partículas de óxido y las afloja para que salgan con un trapo.
Nada de cepillo de alambre, esfuerzo ni marcas en la pieza.
El óxido no vive solo arriba del metal: se mete en los poros. Por eso vuelve. Óxido Cero™ trabaja donde el cepillo no llega.
Penetra en los poros del metal y actúa sobre el óxido que quedó adentro, ese que reaparece a los pocos días.
Actúa sobre la oxidación y no sobre el material de base, así la pieza no queda picada ni manchada.
Rociás, esperás entre 10 y 15 segundos y pasás un trapo. En piezas muy oxidadas, repetís y listo.
Abajo del óxido, el metal casi siempre sigue estando bien. Con un frasco recuperás decenas de piezas por mucho menos de lo que sale reemplazar una.
Herramientas
Autopartes y bulones
Grifería y bachas
Rejas y portones
Bicicletas y parrillasEn cromados, pintura o piezas delicadas, probá primero en una zona poco visible.
Sin herramientas eléctricas, sin lijas y sin lastimarte las manos.
Compará los métodos de siempre con una fórmula pensada para disolver el óxido.
Todo lo que necesitás saber antes de usar Óxido Cero™.
Un frasco alcanza para decenas de piezas: herramientas, bulones, grifería, rejas y autopartes. Menos de lo que sale reemplazar una sola.